lunes, 6 de febrero de 2012

Textos para tercero de secundaria

Los documentos que a continuación se encuentran deben imprimirlos por equipo

En México, 900 mil hombres padecen anorexia o bulimia
Otros países que presentan este problema son Reino Unido, donde los casos aumentaron 66 por ciento, y EU, que reporta 800 mil enfermos del sexo masculino, aunque la cifra puede estar subestimada
México.- En los últimos diez años el número de hombres mexicanos con algún trastorno alimentario subió 200 por ciento, pues actualmente hay alrededor de 900 mil enfermos con problemas relacionados con la ingesta de comida.
http://www.vanguardia.com.mx/enmexico900milhombrespadecenanorexiaobulimia-1048908.html
Según informes de la Fundación Ellen West, 15 por ciento de las 6 millones de personas con anorexia o bulimia en el país son hombres, mientras que en los comienzos de la década de los 2000, sólo representaban 5 por ciento.
A pesar de lo anterior, México no es el único país con esta tendencia, pues según según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, tan sólo en Inglaterra ha habido un incremento de 66 por ciento en las hospitalizaciones debido a algún trastorno alimentario en los pasados 10 años.
Por tal motivo, el Colegio Real de Médicos Generales (RCGP) del Reino Unido está pidiendo a los médicos que sean más conscientes del problema porque a menudo se le ve como un asunto femenino.
“Cuando los médicos ven a un joven delgado es muy probable que piensen que está deprimido” señala un portavoz del grupo.
Los trastornos alimentarios entre los varones han aumentado tanto en este país que incluso se ha creado un nuevo término para describir la anorexia —una de estas enfermedades— que afecta a los hombres: manorexia.
El RCGP calcula que 1.6 millones de personas en este país sufren algún trastorno alimentario, que incluyen anorexia y bulimia, y se piensa que uno de cada cinco pacientes es varón.
Es difícil, sin embargo, conocer la escala real del problema porque el Departamento de Salud no mantiene registros que muestren exactamente cuánta gente sufre las enfermedades en el país.
Los únicos datos disponibles son las hospitalizaciones. Además, también es difícil juzgar la escala del problema debido a los métodos de diagnóstico utilizados, que predominantemente se centran en las mujeres.
Este enfoque, subraya el RCGP, necesita cambiar. “Los jóvenes están mucho más conscientes de su cuerpo, se enteran mucho más de las dietas y se preocupan por su imagen”, dice la doctora Claire Gerada.
Estas enfermedades no sólo están afectando a los jóvenes británicos. En Estados Unidos, donde 8 millones de personas sufren algún trastorno alimentario, se calcula que 10 por ciento corresponde a varones.
La cifra, dicen los expertos, puede ser más alta debido a que, igual que en el Reino Unido, en ese país se piensa que estas enfermedades afectan primordialmente a las mujeres y muy pocos hombres buscan ayuda especializada.
Y cuando se busca esta ayuda, es más probable que a un varón se le pronostique depresión a que reciba un diagnóstico y tratamiento apropiados para el trastorno alimentario que padece.


POR QUE SOLO HAY UNA ESPECIE HUMANA?
SOLO EL HOMO SAPIENS SUPERO EL PASO DEL TIEMPO
Cazadores
No hace mucho tiempo, compartíamos este planeta con muchas especies de humanos. Todas ellas eran astutas, ingeniosas y excelentes cazadoras. Pero ¿qué les pasó? ¿Por qué el Homo sapiens fue el único que sobrevivió?
Pese a que el origen de los humanos ha desatado debates apasionados a lo largo de la historia, existe un consenso entre los científicos: las diferentes especies de humanos que han existido descendieron de criaturas que se parecían a los simios y que caminaron erguidas en África, hace más de 6 millones de años.
Esas criaturas tuvieron muchos descendientes, la mayoría de los cuales se extinguieron. La primera criatura que la ciencia identifica como humana vivió en África hace dos millones de años. El Homo ergaster confeccionó herramientas y se destacó en la caza. El estudio de sus huesos indica que fue un poderoso corredor, capaz de desafiar a cualquier velocista olímpico.
Se cree que el Homo ergaster enfrentó épocas de extensas y terribles sequías que afectaron los bosques tropicales y que permitieron el surgimiento de vastas áreas desérticas. Los miembros de esas especies humanas estaban preparados para enfrentar el calor. Su piel era lisa y, en gran medida, carente de pelos. Eso les permitía sudar más "eficientemente".
El Homo ergaster, un devorador de carne, también podía desplazarse y cazar al mediodía, cuando la mayoría de los animales descansaban. Viajó grandes distancias, de hecho fue el primer humano que abandonó África y colonizó Asia.
En su nuevo y exhuberante ambiente, evolucionó y dejó de ser un Homo ergaster para transformarse en el Homo erectus. Información arqueológica señala que, aunque su población pudo no haber sido muy numerosa, se dispersó en un área que se extiende desde Turquía hasta China."Eran pequeños grupos de cazadores y recolectores", explicó el profesor Chris Stringer, un antrópologo del Museo de Historia Natural de Londres.
"Eran nómadas que se movilizaban por amplias zonas para conseguir sus alimentos en un ambiente muy competitivo. En lo que respecta a sus cuerpos -su forma y su constitución física- se parecían mucho a nosotros", indicó el experto.
Estudios recientes demuestran que el Homo sapiens, nosotros mismos, también abandonó África, hace aproximadamente 120.000 años. El Homo erectus era muy fuerte y tenía gran destreza al correr. Viajamos en pequeños grupos, posiblemente no más de 100 personas en la primera ola migratoria. Después nos esparcimos. Algunos llegaron a Europa, que ya estaba ocupada por el Neandertal, mientras que otros se desplazaron hacia el este hasta llegar a India.
Hay evidencia arqueológica de que arribaron a tiempo para un verdadero cataclismo. Hace 74.000 años, el monte Toba, un volcán en el sureste asiático, tuvo una actividad sin parangón. Se trató de la mayor erupción de los últimos dos millones de años, calificada como una erupción supervolcánica. El volcán lanzó tanto azufre a la atmosfera que provocó una caída, de varios grados, de las temperaturas en todo el planeta.
Las rocas fundidas que emanó cubrieron un área del tamaño del Reino Unido y se estima que llegó a una profundidad de 10 metros. Produjo una gran cantidad de cenizas que, arrastradas por los vientos, cubrieron extensas área de Asia, incluyendo el subcontinente indio. De hecho, dicen expertos, todavía hoy se encuentran sus vestigios.
Ya sea por los efectos de la actividad del monte Toba o por la llegada de los humanos modernos, la erupción volcánica marcó el punto más alto de la ocupación del Homo erectus en Asia. En los siguientes 40.000 años, fueron sacados lentamente, probablemente por una combinación de factores como el cambio climático y la férrea competencia por conseguir alimentos, que escaseaban, especialmente tras la expansión de los humanos modernos.
El Homo erectus era ligeramente más grande y más fuerte que el Homo sapiens. Entonces ¿por qué sobrevivimos y ellos no? La competencia por los alimentos fue uno de los factores que determinó que algunas especies desaparecieran. La respuesta más obvia es que teníamos cerebros más grandes. Pero eso no es lo más determinante, aseguran los científicos.
Lo que realmente importa no es el tamaño del cerebro sino cuán grandes son ciertas áreas del cerebro. "Las partes del cerebro del Homo erectus dedicadas a controlar el lenguaje y el habla no ocupaban un gran espacio", señaló John Shea, profesor de paleontropología de la Universidad Stony Brook en Nueva York.
Modelo del Homo sapiens
"Uno de los elementos cruciales de las adaptaciones que hizo el Homo sapiens es que combinó la compleja habilidad de planificar, desarrollada en la sección frontal del cerebro, con el lenguaje y la destreza de transmitir ideas entre ellos", dijo el experto. La planificación, la comunicación e incluso el comercio están entre los aspectos que permitieron el desarrollo de nuevas herramientas y armas que se difundieron rápidamente entre la población.
Registros de fósiles indican que el Homo erectus elaboró la misma hacha elemental durante más de un millón de años. Nuestros ancestros, en cambio, crearon armas más pequeñas y sofisticadas como la lanza, la cual trajo ventajas evidentes a la hora de cazar y pelear.
De esa forma, el Homo sapiens superó a sus otros rivales humanos, los Neandertales, quienes murieron 30.000 años, atrás cuando la era del hielo limitó los suministros alimenticios."
Incluso hace 100.000 años, había varias especies humanas en la Tierra y eso es algo que, en la actualidad, nos puede parecer raro. Nosotros somos los únicos sobrevivientes de todos esos grandes experimentos evolutivos de cómo ser humanos", aseveró Stringer.
Homo erectus
El Homo erectus estuvo en Asia hasta hace 30.000 años. Pese a que se extinguieron, dejaron descendientes en la isla de las Flores en Indonesia. Esos humanos, los Homo floresiensis, también conocidos como "Hobbits", sobrevivieron hasta hace unos 12.000 años atrás.
Con su partida nos quedamos solos, como la última especie humana en el planeta. "Existe un gran abismo entre nosotros y nuestros más cercanos parientes primates: gorilas, chimpancés y bonobos, señaló el doctor Shea. "Si ese abismo hubiese sido llenado por otros homínidos, el vacío no sería tan amplio y la cadena evolutiva sería más gradual. Nosotros nos consideramos especiales, pero quizás no lo somos tanto. Un poco de humildad no le caería mal a nadie".

El sufrimiento en el tartamudeo
Dr José Antonio García Higuera
Bloquearse con una palabra en la forma que a ti te ocurre supone un sufrimiento emocional y una frustración que quien no tartamudea difícilmente puede comprender. Porque, además, cuando aparece un bloqueo, es muy probable que le siga otro y otro y… el rechazo social puede aparecer en cualquier momento produciendo un dolor y una frustración inconmensurables.
El tartamudeo es un gran desconocido en la sociedad. “Los tartamudos os escondéis y la sociedad os estigmatiza porque no os entiende, os considera inferiores y sois motivo de risa y escarnio” (Loriente Zamora, 2006). Ser tartamudo implica la amenaza constante de un castigo social, porque las señales de desprecio pueden surgir en cualquier momento. Sientes que el castigo social va asociado a la frustración de tu interlocutor por tener que esperar a que tú acabes tu discurso lleno de interrupciones y bloqueos. Por eso, con frecuencia intentas compensar esa limitación esforzándote en ser más rápido y más perfecto que los demás, para demostrar a los demás y a ti mismo que no eres inferior. Hay situaciones terribles en sí mismas, por ejemplo, hablar por teléfono. Tienes que presentarte, puedes quedarte bloqueado; el otro no sabe lo que te pasa y no esperará que pronuncies la palabra. No será la primera vez que te cuelgan en medio de un bloqueo que no te permite emitir ningún sonido.
Para acabar con el sufrimiento, puedes llegar a evitar situaciones en las que tienes que hablar y, así, llegarás a dejar tus estudios, a no acudir a una entrevista de trabajo, a no relacionarte con personas que consideras interesantes o atractivas, a aislarte socialmente, produciéndote, a la larga, un dolor mucho mayor, porque estás destrozando tu vida. Pero, por suerte, no siempre es así, muchos tartamudos a pesar de enfrentarse a situaciones sociales muy duras y arriesgarse al castigo social, siguen el camino que han elegido en su vida tartamudeando. Si estás entre ellos, has logrado que la tartamudez no haya limitado tu vida, aunque puede que todavía estés sufriendo por el tremendo esfuerzo que haces para hablar fluidamente y la frustración de no conseguirlo. El sufrimiento se multiplica cuando abandonas o renuncias a la comunicación, porque no sientes que puedas hablar fluidamente.
Además, el sufrimiento que implica no poderte comunicar cómo quieres, no solamente aparece cuando tienes que hablar; el que acompaña a la espera es igual o más terrible. Cada día te levantas con una sensación que te indica como va a ser el día, si te vas a bloquear poco o te vas a bloquear mucho, si vas a tener un día ligero o un día terrible. Aunque estés en silencio y no tengas que decir nada de momento, tu imaginación te lleva a cualquier situación que te espera ese día y sufres por lo que está por venir y todavía no ha llegado. Es más, sabes que aunque tu sensación sea buena y de momento hables fluidamente, siempre está la amenaza de que en cualquier momento aparezca el bloqueo.
Te describo a continuación los procesos que te provocan ese sufrimiento con mayor detalle:
La base del sufrimiento es el bloqueo en sí mismo. Un sufrimiento que llega al máximo cuando te encuentras al comienzo o en medio de una palabra que no puedes pronunciar. Entonces, la lucha para conseguir emitirla se vuelve terrible. Vives los esfuerzos para superar el bloqueo con una gran emoción y un sentimiento de pérdida de control, porque no has podido evitar el bloqueo o te ha sorprendido cuando menos te lo esperabas.
Cuando finalmente la palabra sale, sientes un cierto alivio porque cesa una lucha titánica. Pero el alivio te dura un milisegundo, eres consciente de que has tartamudeado y pueden aparecer de inmediato las consecuencias. Ha quedado claro y se ha puesto de manifiesto tu tartamudeo, y se dispara el miedo a ser considerado tartamudo por tu interlocutor. Para mucha gente, ser tartamudo significa ser débil, tonto, despreciable, que das pena, que eres rechazable, etc. Son características que corresponden a la idea que la sociedad en general tiene de los tartamudos y que tú has hecho tuya, no porque creas que eres tonto o despreciable, sino porque quieres evitar a ultranza que los demás lo piensen al notar tu tartamudeo. Quizás ya no te lo digan como te lo decían en la niñez y en la adolescencia; pero es muy probable que lo piensen y quieres evitarlo a toda costa. Incluso puede que, hasta cierto punto, encuentres esos pensamientos comprensibles porque no eres capaz de hacer lo que hasta un niño de tres años realiza sin esfuerzo: hablar fluidamente. Sentirte tartamudo es notar que tienes una característica personal que socialmente es rechazable y castigable y que, además de injusta, no puedes evitar. Ante esta terrible situación, puedes negarte a pensar que eres tartamudo; pero el sufrimiento terrible es que, aunque lo quieras ignorar, te sientes tartamudo.
Otro paso en la escalada del sufrimiento es el intento de compensar esa “terrible deficiencia” de hacer esperar a los demás. Para ello, has establecido una lucha colosal para conseguir la fluidez por cualquier medio. Como no la consigues, te aparece una sensación de pérdida de control que incrementa tu forma impulsiva a la hora de hablar: te lanzas a pronunciar como sea porque temes e intuyes que se va a producir el bloqueo, hagas lo que hagas. Como fracasas sistemáticamente en hablar fluidamente, sientes que tienes que demostrar que, aunque tartamudees, no eres ni débil ni incapaz ni lento, y por eso desarrollas unas características personales que, generalmente, compartes con muchos tartamudos: un perfeccionismo que trata de compensar la lentitud y la dificultad en la comunicación. Para ello tienes que demostrar y demostrarte que puedes hacer muchas cosas bien y muy rápidamente. Hacer muchas cosas a la vez y rápidamente no es la mejor estrategia para dejar de bloquearte.
Incluso cuando no hablas está presente la lucha para evitar el bloqueo. Antes de que se produzca te estás preparando para evitarlo. Esta amenaza omnipresente del bloqueo constituye otro paso en esta progresión de sufrimiento. Siempre tienes una sensación que indica, incluso cuando estás callado, la probabilidad de que el bloqueo se produzca. Es una sensación que aparece cada mañana, nada más despertarte, que te indica hasta que punto es probable que aparezca el bloqueo a lo largo de ese día. Así, piensas “siento que hoy voy a tener un buen o un mal día”. Es una sensación construida por la experiencia de años y que aumenta o disminuye de intensidad dependiendo de cómo te haya ido en los días anteriores. Tiene una función aparentemente positiva, porque te indica la intensidad con la que tienes que luchar para conseguir la fluidez. Cuando sientes esa sensación fuerte, señalándote que tienes una gran probabilidad de tartamudear, comienzas la lucha para evitar el bloqueo y lograr la fluidez. Así, empiezas a hablar haciendo fuerza o hablas más rápidamente o buscas palabras fáciles, evitando las que sientes más problemáticas, evitas situaciones, etc. Esa sensación omnipresente es terrible y constituye una parte muy importante de tu sufrimiento, porque lo extiende a momentos en los que no tienes que hablar.
El bloqueo en estado puro es un completo desconocido, porque siempre se mezcla de manera indisoluble con la lucha que inicias incluso antes de que aparezca para evitarlo y, cuando aparece, se combina con la gran emoción que hace que lo que ocupe tu mente sea acabar con el bloqueo de cualquier manera; sin darte cuenta realmente de lo que estás haciendo. La lucha que mantienes contra él hace que no seas consciente de los detalles concretos de lo que ocurre en tu aparato fonador ni del detalle de los esfuerzos que haces para desbloquearlo. Muy pocos tartamudos pueden reproducir su bloqueo de forma voluntaria. Vives la amenaza del bloqueo, la emoción que produce antes y después de aparecer; pero no los movimientos concretos que preceden o que están ocurriendo mientras te bloqueas.
Una de las cosas más importantes en tu vida es la comunicación. Comunicarte es de vital importancia para ti, lo aprecias más que el resto de los seres humanos que no tienen tu problema, porque vives este aspecto tan importante en la vida humana con una terrible limitación. Sin embargo, la emoción asociada al bloqueo y la lucha titánica que mantienes contra él pueden llegar a cambiar la prioridad que debería tener para ti la comunicación y cambiar tus valores y tus objetivos. Así, conseguir la fluidez, hablar de forma fluida se convierten en lo más importante. Lo prioritario para ti es la forma en que dices las cosas, si las dices de forma fluida o bloqueándote, más que el contenido del mensaje que quieres enviar y que lo que quieres conseguir de tu interlocutor con tu discurso. Pones la consecución de la fluidez por encima de la comunicación. A menudo sientes que no merece la pena comunicarse si no lo vas a hacer fluidamente. Sacrificar la comunicación para conseguir una fluidez que nunca llega es el culmen del sufrimiento que te provoca la tartamudez.


La Pionera Soviética

Valentina Vladímirovna Tereshkova, cosmonauta soviética, fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio, a bordo del Vostok 6 en 1963.
Nació en Máslennikovo, un pequeño pueblo del óblast de Yaroslavl, en la actual Rusia. Tras abandonar la escuela, trabajó en una fábrica de neumáticos y más tarde estudió ingeniería. También practicó paracaidismo. En 1962 fue seleccionada para su ingreso en el cuerpo femenino de cosmonautas. De entre más de cuatrocientas candidatas, cinco fueron seleccionadas: Tatiana Kuznetsova, Irina Soloviova, Zhanna Yérkina, Valentina Ponomariova, y Tereshkova.
valentina tereshkova El 16 de junio de 1963, a la edad de 26 años y a bordo del Vostok 6, se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika (gaviota en castellano). Serguéi Koroliov estaba descontento con el comportamiento de Tereshkova en órbita y no se le permitió tomar el control manual de la nave, tal y como estaba planeado. Aunque estaban previstos más vuelos en los que participaran mujeres, pasaron 19 años hasta que otra mujer, Svetlana Savítskaya, viajara al espacio. Ninguna de las otras cuatro cosmonautas del grupo de Tereshkova viajó al espacio.
Tras la misión espacial estudió en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski, y se graduó como ingeniera espacial en 1969. Ese mismo año, el grupo de cosmonautas femenino fue disuelto. En 1977 recibió el doctorado en ingeniería. Debido a su prominencia desempeñó diversos cargos políticos: de 1966 a 1974 fue miembro del Soviet Supremo, de 1974 a 1989 formó parte del Presidium del Soviet Supremo, y de 1969 a 1991 perteneció al Comité Central del Partido Comunista. En 1997 se retiró de la fuerza aérea y del cuerpo de cosmonautas.
El 3 de noviembre de 1963 contrajo matrimonio con el cosmonauta Andrián Nikoláyev (1929-2004) y un año más tarde dio a luz a su hija Elena (1964), quien es ahora doctora en medicina. Valentina se divorció de su primer marido en 1982. Su segundo marido, el Dr. Shapóshnikov, murió en 1999.
Cosas Curiosas
Según las memorias de testigos publicadas tras la caída de la URSS, el vuelo de Tereshkova estuvo rodeado de controversia. Tras exigir por radio la corrección de la orientación de la nave (error que podría haber resultado fatal), Tereshkova vomitó en la cápsula durante el vuelo por la mala reacción que le produjo la comida espacial. Exausta y hambrienta, Tereshkova no tuvo una reentrada suave (estuvo a punto de caer en un lago) y se golpeó la nariz fuertemente con la escafandra.

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