lunes, 6 de febrero de 2012

documentos para los alumnos de primero de secundaria

Los siguientes textos deben ser impresos, para entregarlos en la clase de español, serán repartidos por equipos, recuerden que material les toca e imprìmanlos.

La gente no se da cuenta de la ciencia
Autor: Manuel Calvo Hernando
No hemos progresado mucho desde que, hace un cuarto de siglo, el escritor científico inglés Nigel Calder se quejaba, en su discurso al recibir el Premio Kalinga, de la UNESCO, de la mala situación de la divulgación científica. Creo que vale la pena recordar sus palabras:
Vivimos en la edad de oro de la ciencia, en la más extraordinaria era que haya existido jamás en el campo de los descubrimientos. Pero el individuo común no se da cuenta prácticamente de ello. Para la mayoría de la gente la ciencia actual significa enviar astronautas a la Luna, inventar armas aterradoras y descubrir medios de lucha contra las enfermedades. Es como si dijéramos que en la época de Galileo habían progresado los métodos de navegación oceánica o como si se recordara que en tiempos de Darwin las intervenciones quirúrgicas eran menos arriesgadas que antes. No damos importancia a los prodigiosos avances del conocimiento, tanto en épocas lejanas como en la nuestra.
En los últimos veinte años los seres humanos han aprendido tantas cosas sobre el medio natural y la naturaleza humana como las que habían aprendido desde el Renacimiento hasta 1950. Y los descubrimientos se extienden a todos los ámbitos, desde las zonas más alejadas del universo hasta los más profundos misterios de la conciencia humana.
Los obstáculos para una mejor y mayor divulgación de la ciencia no son los científicos, ni los escritores ni los productores de televisión y mucho menos la causa es la pretendida estupidez de las masas. Las barreras las erigen quienes dirigen los medios de información: jefes de redacción de los diarios, responsables de los programas de televisión y de radio. Algunos de ellos desprecian al público y le dan porquerías adornadas de publicidad y propaganda (es cierto que el mismo fenómeno afecta desastrosamente a otros ámbitos del pensamiento).
Parecería que estas palabras se acaba de escribir, porque esta situación sigue lo mismo y los grandes medios informativos sienten, ante la ciencia y ante otros temas importantes, la misma indiferencia que hace 25 años.
Si Galileo y Darwin volviera a estar con nosotros -concluye Calder- los grandes medios los ignorarían. Hoy existen genios comparables y, efectivamente, los grandes medios se información los ignoran. Culturalmente, es trágico que la especie humana esté tan mal enterada de lo que sabe.


Azúcar; Hechos y mitos
Agustín López Munguía
Al azúcar se le adjudican muchos de los males de la alimentación moderna. Pero lo dañino no es el azúcar, sino el consumirla en exceso. La distinción es importante para poder cuidar nuestra salud sin dejar de disfrutar del dulce encanto de lo dulce.
Los mesoamericanos, legendarios “hombres del maíz”, primero fueron “hombres del azúcar”, según una hipótesis que el antropólogo Luis Vargas publicó recientemente en la revista Cuadernos de nutrición. Sabemos que el maíz rico y nutritivo de hoy es producto de un proceso de domesticación de una planta bastante menos apetitosa. Para domesticarla, nuestros antepasados actuaron como criadores, seleccionando para reproducir las plantas con características deseables a lo largo de muchas generaciones.
El proceso de domesticación del maíz aún no está claro. Reconocemos en el teosinte a su pariente más cercano, pero la genética moderna ha determinado que el maíz no se cruzó con ninguna otra gramínea para llegar a su estado actual, sino que simplemente sufrió mutaciones genéticas (y no muchas) que lo domesticaron.
El teosinte da pocos granos, y son duros, con una pared tan gruesa que resultan imposibles de digerir para los humanos. Pero la pregunta clave es: ¿qué llevó a nuestros antepasados a sembrar una y otra vez una planta que de nada les servía? Luis Vargas propone que sus granos fueron puestos al descubierto en la búsqueda de los azúcares que están presentes en el tallo. De hecho, dichos azúcares son la base para la elaboración del tesguino, o chicha de maíz. Los azúcares se forman en las hojas de maíz, se almacenan en su tallo y migran al elote sólo cuando la planta ha sido polinizada. Así, quizá nuestros antepasados obtenían azúcar de una miel extraída del tallo del maíz primitivo, mucho antes de descubrir las ventajas de dejar que los granos del elote maduraran y usarlos como alimento.
Este hallazgo, y otras formas de procurarse azúcar descubiertas por las primeras civilizaciones, fue impulsado sin duda por la necesidad de energía que tiene nuestro cuerpo, y particularmente por la necesidad de glucosa del cerebro. Ansiamos azúcar y esto permite suponer que nuestros problemas actuales con el azúcar no radican en el azúcar mismo, sino en el consumo excesivo. Las sociedades occidentales modernas han convertido este gusto ancestral por lo dulce en una dependencia enfermiza.
Un problema de nomenclatura
Cuando un químico dice “azúcar”, se refiere a una amplia gama de sustancias, no sólo a la que usamos para endulzarnos el café. Para el químico son ejemplos de azúcares los monosacáridos (o azúcares simples) glucosa, fructosa (ambas presentes en las frutas o elaboradas industrialmente) y galactosa, así como los disacáridos sacarosa (nuestro azúcar de mesa, obtenido de la caña y compuesto de glucosa y fructosa), lactosa (el azúcar de la leche, compuesto de glucosa y galactosa) y maltosa (obtenida del almidón y compuesta de dos moléculas de glucosa). Tanta variedad causa confusión en los legos.
La glucosa, la fructosa y la galactosa, por ser azúcares simples, las asimilamos sin necesidad de que sean procesadas en el sistema digestivo y por lo tanto pasan rápidamente al torrente sanguíneo. Los disacáridos requieren ser digeridos ya que las dos moléculas de azúcar están unidas químicamente: la lactosa de la leche es particularmente difícil de digerir. Cuando un gran número de moléculas de glucosa están químicamente unidas, como en el almidón de los cereales o la fructosa en la inulina de las plantas, para que el azúcar se haga disponible, se requiere de un proceso de digestión más complejo.
Una forma de clasificar la disponibilidad de azúcares en los alimentos que se ha puesto de moda (sobre todo en revistas relacionadas con la dieta) es el llamado índice glicémico (IG). El IG es una medida de la capacidad de un alimento para elevar la concentración de glucosa en la sangre y la carga glicérica (CG) está dada por la cantidad que consumimos de ese alimento. A pesar de su popularidad, los nutriólogos no aceptan plenamente el IG por ser un parámetro muy variable. Para que la glucosa pase del torrente sanguíneo al interior de las células y asimilemos el azúcar, el páncreas debe producir suficiente cantidad de una proteína conocida como insulina y la cantidad de insulina requerida depende desde luego del tipo y la cantidad de azúcar que ingerimos, pero también con qué viene acompañado. La fibra, por ejemplo, actúa como barrera física que retarda la digestión y absorción del azúcar. Por eso los nutriólogos insisten tanto en incluir en la dieta frutas, cereales integrales y vegetales en vez de calorías vacías (solo azúcares), como las botanas, los dulces y los refrescos. Así, los alimentos de bajo IG contienen azúcares que se asimilan lentamente y por lo mismo tienen un menor impacto en los niveles de glucosa en la sangre.


HISTORIA: EL NIÑO QUE SE CRIO CON AVESTRUCES
DURANTE 14 AÑOS VIVIO COMO UN AVESTRUZ
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Las historias y leyendas de niños que se crían con y como animales en la Naturaleza son comunes a todas las culturas rurales: el niño que se crió entre lobos en Sierra Morena o el que lo hizo con pumas en Chile, pero siempre tienen un rasgo en común: los animales que les adoptan son mamíferos. Por eso, el caso del niño que sobrevivió 15 años en el Sáhara protegido y alimentado por una manada de avestruces es extraordinario dentro de lo excepcional.
La odisea del niño avestruz empieza un día cualquiera a principios del siglo XX en una pequeña aldea rural del interior de lo que entonces era el Sáhara Occidental, el protectorado español en el noroeste de África. Su madre lleva las riendas de un camello en un paraje desértico en el sudeste del Sáhara Occidental, cerca de la frontera con Mauritania.
En un capazo de tela, junto al pecho, acarrea al pequeño Hadara, que aún no ha cumplido un año. De pronto, algo asusta al camello, que se zafa de la mujer y escapa corriendo. Consciente de que sin la bestia no podrán volver a la jaima, la mujer deposita al bebé entre unos matorrales.
Durante la persecución del camello se desencadena una tormenta de arena. Cuando la mujer regresa no hay rastro del niño ni de las huellas; ella ni siquiera reconoce el lugar donde dejó al pequeño Hadara. Tras varios días de búsqueda, ayudada por familiares y vecinos, desiste y dan por muerto al pequeño.
Entre tanto, el niño ha buscado cobijo en un nido de avestruces. Cuando la mamá avestruz vuelve a empollar los huevos encuentra a un extraño polluelo, con boca y dientes en lugar de pico y piel rosada en lugar de plumón, pero, por ese misterioso instinto maternal común al reino animal, el ave decide proteger al cachorro de humano.
¿Cómo pudo sobrevivir en un entorno tan hostil y en tan inaudita familia el bebé? Según el escritor saharaui Bahia Awah, “la mamá avestruz alimentó a Hadara con insectos, ranas y sandías del desierto, un fruto extraordinariamente amargo que los humanos somos incapaces de digerir”.
Para sobrevivir el niño adoptó los hábitos de vida de los avestruces y su sistema digestivo se adaptó al extraño régimen al que le sometió su madre adoptiva: “Los avestruces tragan pequeñas piedras que ayudan a digerir los alimentos que provee el desierto -prosigue Bahia-.
Un día, muchos años después, cuando Hadara se reincorporó al mundo de los humanos, los habitantes del pueblo colgaron al niño-avestruz de un pozo, y empezó a vomitar centenares de piedras que alojaba en su estómago”.
Durante 14 años el niño convivió con la manada de avestruces y acabó convirtiéndose en uno de ellos. Los pastores trashumantes del desierto hablaban de una extraña criatura cubierta de pelo que corría junto a las gigantescas aves corredoras. Nadie les creía, claro, tomándoles por fabuladores o tal vez alucinados por la embriagante soledad del desierto.
Pero lejos de fabular, los pastores estaban en lo cierto: aquel ser que corría como un avestruz, se movía como un avestruz y emitía sus mismos sonidos no era uno de ellos sino un joven humano. El rumor llegó a oídos de la familia de Hadara, que hacía lustros le había dado por muerto… salvo su madre, que enseguida supo que el niño-avestruz no era otro que su hijo.
Se organizó una batida. Durante semanas, los hombres del pueblo persiguieron a la manada hasta que un día tendieron una trampa: “Hay un período del día en el que todos los animales del desierto buscan cobijo en una sombra -relata Bahia, media vida en el desierto-.
Entre 12 de la mañana y 4 de la tarde si no encuentran un árbol, los camellos se sientan en fila, cada uno buscando la sombra de su vecino”. Los avestruces de Hadara tenían su lugar de siesta en una explanada protegida por plantas espinosas. Mientras las aves y su pariente dormían, los humanos colocaron una malla vegetal en uno de los accesos de la explanada. Cuando despertó, el niño-avestruz intentó huir pero su largo cabello quedó enredado en la enramada.
Corría la década de 1910. Como sucede tradicionalmente en casos documentados de niños criados en estado salvaje, la adaptación de Hadara no fue fácil. Tardó años en aprender a hablar y a socializar con los humanos -sus captores, no lo olvidemos-, pero cuando lo logró se convirtió en un hombre de provecho. Es más, acabó siendo un notable discípulo de un prohombre del Sáhara, el sabio sufí Chej Malainin.
Se casó y tuvo dos hijos, que heredaron algunos tics que su padre aprendió en su larga convivencia con los pájaros. Abba combatió junto a uno de los hijos de Hadara en la guerra contra el invasor marroquí, en 1975: “Inopinadamente desplegaba sus brazos y los movía como si fuera un avestruz y, a veces, también emitía sus sonidos característicos”, recuerda el saharaui, afincado en España.
En los campamentos de refugiados saharauis, se cuenta la historia de Hadara como si se tratara de una leyenda. Pero su historia es tan increíble como real, como documentó el antropólogo vasco Julio Caro Baroja en su prolijo libro “Estudios saharianos”, escrito en 1955, cuando el Sáhara era aún una provincia española.
El niño-avestruz vivió como pastor trashumante hasta los 80 años. Los que le conocieron cuentan que, ya adulto, se internaba con su rebaño largas temporadas en el desierto, aunque nadie sabía cómo hacía para sobrevivir: “Los hombres no lo saben, pero la Naturaleza siempre nos brinda recursos para vivir”, respondía enigmático el hombre-avestruz.
¿Y qué fue de los avestruces? Fueron prácticamente exterminados por los soldados españoles, primero, y los marroquíes, después, que vieron en la majestuosa ave una diana perfecta para sus prácticas de tiro. La Naturaleza brinda generosamente, pero el hombre responde a balazos.
Sorprendente historia sobre como la vida se abre paso y las personas se pueden adaptar a todo, verdad? Espero que te haya gustado el articulo, muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje.



¿Estamos ya en la primera ciberguerra mundial?
• 20 Enero 2012
• Lo que vimos el jueves 19 de enero fue, quizás, el inicio de una guerra civil por Internet. Algunos diarios en Europa ya titulan sus artículos al respecto como “La primera guerra mundial digital”
Toda acción tiene una reacción. Aunque el gobierno de Estados Unidos niega que la medida en contra de Megaupload y sus fundadores fuera un arrebato por la caída de la ley SOPA, para la comunidad de Internet, en especial la de los hackers, fue más que evidente que se trató de un despliegue de poder, que tal vez trató de incitar a los hackers.
La desobediencia civil no se hizo esperar, y a las pocas horas del anuncio del cierre del sitio de almacenamiento de archivos, Anonymous se atribuyó la caída de los sitios del FBI, Universal Music, BMI y RIAA.
Lo que vimos el jueves 19 de enero fue, quizás, el inicio de una guerra civil por Internet. Algunos diarios en Europa ya titulan sus artículos al respecto como “La primera guerra mundial digital”.
En el portal CNET, la columnista Molly Wood asegura que los hackers llevaron la agresión al terreno termonuclear, o su equivalente en Internet. Su poder se dejó sentir en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos.
Con su mensaje de Twitter, "Somos el 99%, Somos Anonymous, esperen, habrá más #Megaupload" el grupo arrancó los ataques a diversos sitios, principalmente disqueras como Warner, Sony Music y universal Music.
Las gráficas de monitoreo de actividad en Internet provistas por Akamai en tiempo real mostraron un incremento de 14% en la zona este de Estados Unidos y en Europa., en algunos casos hasta 24%.
El ataque, nombrado por el mismo colectivo de hackers como el más grande en toda su historia, llamó más la atención que el cierre de sitios del día previo por parte de Wikipedia y Reddit. Parece que ganaron la primera batalla.
Según la misma Wood, el cierre de Megaupload no fue coincidencia ni estuvo distanciado de SOPA como aseguró el FBI. Según las fuentes de CNET, el arresto de Kim Dotcom y compañeros “piratas” fue un intento desesperado del gobierno por mostrar que tiene el control y, tal vez, iniciar una pelea, luego de la aparente derrota de las leyes SOPA/PIPA.

Con esta motivación, el gobierno estaría buscando demostrar al público el poder que tienen los “villanos” de Anonymous, logrando así el respaldo del público cuando se les detenga y de los hacedores de leyes, que verían entonces la necesidad de respaldar SOPA y PIPA, luego del revés del miércoles.
Pero una cosa es cierta, Anonymous no se irá sin pelear, y cuenta con el apoyo de la mayor parte de la comunidad de Internet, mismo que se puede ver en foros, sitios y mensajes de Twitter y Facebook de todo el mudo.
El diario español El Confidencial reporta que Barrett Brown, periodista relacionado a Anonymous, aseguró: "Esto acaba de empezar. Estamos haciendo una campaña dirigida contra los congresistas demócratas que apoyan la SOPA".
Por su parte, Anonymous ha dicho, según el diario: "Si esto ha sucedido sin la ley SOPA, imaginen lo qué ocurrirá cuando entre en vigor. Sería el fin del internet tal y como lo conocemos".

Así, quizás sin saberlo, Estados Unidos peleará otra vez una guerra que en cierta forma inició, pero esta vez, en el mundo digital.

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